Sam es bueno, cariñoso, tranquilón y glotón. ... ¡¡y un luchador!!!
Tiene un aspecto que refeja su dura vida en las calles. Lo ha debido pasar mal porque es un buenazo y un gato así lo pasa siempre mal en las calles. Llegó muy pachuchillo por sus problemas, y periódicamente ha de recibir tratamiento.
Durante un tiempo los veterinarios pensaban que tenía diabetes, al presentar niveles elevados de glucosa en sangre, aunque actualmente ha sido descartada, tras analíticas recientes (diciembre 2010), por lo que las subidas anteriores de glucosa parecen haber estado relacionadas con el estrés.
Sam se merece un hogar tranquilo donde pueda continuar su vida de modo tranquilo, recibiendo cariño y un trato adecuado.